Una nueva encuesta de Cifra muestra un fuerte deterioro en la evaluación del presidente Yamandú Orsi. Solo el 20% de los uruguayos aprueba su gestión, mientras que el 65% la desaprueba. El rechazo también creció entre votantes del Frente Amplio y ciudadanos sin identificación partidaria.

La desaprobación de la gestión del presidente Yamandú Orsi alcanzó el 65%, el nivel más alto registrado desde que comenzó su mandato el 1.º de marzo de 2025, según la última encuesta presentada por la consultora Cifra.

El estudio refleja un escenario político particularmente adverso para el mandatario: apenas el 20% de los uruguayos aprueba su desempeño, mientras que un 12% no lo aprueba ni lo desaprueba y un 3% no expresó opinión.

La diferencia entre aprobación y desaprobación deja un saldo negativo de 45 puntos porcentuales.

Los datos confirman, además, que el deterioro de la evaluación presidencial no se limita a los votantes de la oposición. La pérdida de respaldo también alcanza a sectores del Frente Amplio y a ciudadanos que no manifiestan una identificación política definida.

Solo uno de cada cinco uruguayos aprueba la gestión de Orsi

La encuesta muestra que solamente el 20% de la población aprueba la forma en que Yamandú Orsi se desempeña como presidente.

En términos prácticos, esto significa que solo uno de cada cinco uruguayos mantiene una evaluación favorable de su gestión.

En el otro extremo, casi dos de cada tres ciudadanos expresan una valoración negativa.

La distribución de respuestas fue la siguiente:

  • 20% aprueba la gestión presidencial.
  • 65% desaprueba el desempeño de Orsi.
  • 12% no aprueba ni desaprueba.
  • 3% no tiene opinión o no respondió.

El resultado representa el peor balance registrado por Cifra para Orsi desde su llegada a la Presidencia.

La desaprobación aumentó 19 puntos desde febrero

El deterioro se vuelve todavía más significativo al comparar la última encuesta con la medición de febrero de 2026.

En febrero, Cifra había registrado una aprobación del 31% y una desaprobación del 46%. Cuatro meses después, la aprobación cayó hasta el 20% y la desaprobación subió al 65%.

Esto supone:

  • Una caída de 11 puntos en la aprobación.
  • Un aumento de 19 puntos en la desaprobación.
  • Un deterioro de 30 puntos en el saldo neto de evaluación.

En febrero, la diferencia entre aprobación y desaprobación era negativa en 15 puntos. En junio, la brecha llegó a 45 puntos negativos.

La evolución confirma que una parte importante de quienes inicialmente mantenían una posición neutral o expectante pasó progresivamente a evaluar de manera negativa al presidente.

La aprobación había llegado al 43% en setiembre de 2025

La serie histórica de Cifra muestra que la aprobación de Orsi tuvo una evolución ascendente durante los primeros meses de su mandato.

Cuando asumió, alrededor del 37% aprobaba su actuación, mientras que la desaprobación se ubicaba cerca del 15%. Posteriormente, la evaluación favorable aumentó hasta alcanzar el 43% en setiembre de 2025.

Sin embargo, a partir de ese momento comenzó un proceso sostenido de caída.

La evolución general puede resumirse de la siguiente manera:

  • Al comenzar el mandato, 37% aprobaba y 15% desaprobaba.
  • En setiembre de 2025, la aprobación llegó a un máximo de 43%.
  • En noviembre de 2025, aprobación y desaprobación se situaban en torno al 40%.
  • En febrero de 2026, la aprobación cayó al 31% y la desaprobación subió al 46%.
  • En junio de 2026, la aprobación descendió al 20% y la desaprobación alcanzó el 65%.

Desde el comienzo del gobierno, la desaprobación aumentó aproximadamente 50 puntos porcentuales.

También perdió respaldo entre los votantes del Frente Amplio

Uno de los datos políticamente más relevantes aparece al analizar los resultados según el voto de los entrevistados en las elecciones nacionales de 2024.

Entre quienes votaron al Frente Amplio, el 41% aprueba el desempeño de Orsi. Sin embargo, el 34% lo desaprueba.

Esto significa que menos de la mitad de los votantes oficialistas respalda actualmente la gestión presidencial y que aproximadamente uno de cada tres expresa una evaluación negativa.

El dato marca un cambio importante con respecto a mediciones anteriores, cuando el presidente mantenía un respaldo ampliamente mayoritario dentro de su propio electorado.

La caída entre votantes frenteamplistas resulta especialmente sensible para el gobierno porque indica que el desgaste ya no se explica únicamente por el rechazo de blancos, colorados y otros sectores opositores.

El rechazo es casi unánime entre los votantes de la coalición

Entre las personas que votaron a los partidos de la coalición opositora en 2024, la desaprobación llega al 94%.

En este segmento, la evaluación negativa es prácticamente unánime.

La distancia entre el oficialismo y la oposición continúa siendo muy marcada, pero el crecimiento de la desaprobación dentro del Frente Amplio amplía el problema político para el Poder Ejecutivo.

Al inicio del mandato, una parte de los votantes opositores mantenía una posición neutral o prefería esperar los primeros resultados del gobierno antes de emitir una valoración definitiva.

Con el paso de los meses, buena parte de ese electorado pasó a ubicarse directamente en la desaprobación.

Fuerte rechazo entre los ciudadanos sin identificación política

La situación también es desfavorable entre quienes no manifiestan o no recuerdan su voto.

En ese grupo, casi tres de cada cuatro personas desaprueban al presidente y apenas el 9% aprueba su gestión.

Este segmento resulta especialmente relevante porque reúne a ciudadanos menos identificados con los partidos y, en muchos casos, con mayor capacidad para cambiar su voto entre una elección y otra.

El rechazo entre los electores independientes o menos politizados muestra que el deterioro no responde exclusivamente a la polarización tradicional entre oficialismo y oposición.

La imagen personal de Orsi también comenzó a deteriorarse

Durante los primeros meses del gobierno, Yamandú Orsi conservaba una imagen personal considerablemente mejor que la evaluación de su gestión.

Muchos ciudadanos podían cuestionar las decisiones del gobierno y, al mismo tiempo, mantener simpatía hacia el presidente.

Sin embargo, la nueva medición muestra que esa diferencia comenzó a reducirse.

Actualmente, el 34% de los consultados manifiesta simpatía por Orsi, mientras que el 52% expresa antipatía.

En febrero, la antipatía se ubicaba en 36%, por lo que aumentó 16 puntos en cuatro meses.

La pérdida de popularidad personal es un dato significativo porque la cercanía, el estilo de comunicación y la imagen moderada del mandatario habían sido considerados algunos de sus principales activos políticos.

La polémica por la camioneta coincidió con la encuesta

La encuesta fue realizada entre el 1.º y el 17 de junio de 2026, durante los días en que adquirió notoriedad pública la controversia vinculada con una camioneta comprada por Orsi poco antes de asumir la Presidencia.

El episodio generó cuestionamientos sobre las condiciones de la operación, el precio abonado y las explicaciones ofrecidas posteriormente.

Orsi anunció finalmente que donaría el vehículo a la Administración Nacional de Educación Pública, con el objetivo de despejar dudas y evitar nuevas especulaciones.

Cifra señaló que la medición se desarrolló en un momento especialmente sensible y reconoció que la polémica pudo haber influido en las respuestas.

Sin embargo, el deterioro de la evaluación presidencial había comenzado antes de ese episodio.

Por lo tanto, la controversia de la camioneta puede haber profundizado una tendencia negativa que ya venía siendo detectada por varias consultoras, pero no explica por sí sola toda la caída.

Otras encuestas ya advertían un deterioro

La medición de Cifra presenta una desaprobación más alta que otros sondeos recientes, aunque todas las consultoras coinciden en una tendencia general: la aprobación de Orsi viene cayendo y la evaluación negativa aumenta.

Equipos Consultores

Una encuesta realizada entre el 21 de abril y el 4 de mayo mostró:

  • 27% de aprobación.
  • 48% de desaprobación.
  • 23% de evaluación neutra.
  • Saldo negativo de 21 puntos.

Equipos detectó que la caída ya no se producía solamente entre votantes opositores. El principal cambio de su medición ocurrió entre quienes habían votado a Orsi en la segunda vuelta.

Factum

Factum, en una encuesta realizada entre el 18 de abril y el 5 de mayo, registró:

  • 29% de aprobación.
  • 46% de desaprobación.
  • 24% que no aprobaba ni desaprobaba.
  • Saldo negativo de 17 puntos.

La consultora también señaló una caída del apoyo entre votantes del Frente Amplio, mayor desaprobación en el interior del país y peores resultados entre los ciudadanos más jóvenes.

Opción Consultores

Opción, con entrevistas realizadas entre abril y mayo, ubicó:

  • La aprobación de Orsi en 20%.
  • La desaprobación en 48%.
  • Las posiciones neutras en 30%.

Esa encuesta no había recogido el impacto de la controversia por la camioneta, pero ya mostraba un declive sostenido del respaldo presidencial.

Por qué las encuestas presentan resultados diferentes

El 65% registrado por Cifra no debe compararse de manera automática con los porcentajes de otras empresas sin considerar las fechas, las preguntas y los métodos utilizados.

Las encuestas fueron realizadas en momentos distintos y mediante metodologías diferentes.

Cifra entrevistó a 800 personas por telefonía fija y celular entre el 1.º y el 17 de junio.

Equipos realizó 704 entrevistas presenciales entre el 21 de abril y el 4 de mayo.

Factum consultó a 900 personas mediante telefonía celular entre el 18 de abril y el 5 de mayo.

Opción utilizó una muestra de 869 casos recogidos mediante telefonía celular entre abril y mayo.

La diferencia temporal es particularmente importante porque la encuesta de Cifra es la más reciente y la única de las principales mediciones que abarcó la polémica por la camioneta.

Por ese motivo, el dato central no es solamente la diferencia entre consultoras, sino la coincidencia general en que la evaluación del presidente presenta una trayectoria descendente.

Inseguridad, empleo y expectativas económicas

Las encuestas de aprobación no permiten atribuir automáticamente la caída a una única causa.

Sin embargo, distintos estudios de opinión pública muestran que la inseguridad, el empleo, el costo de vida, la situación económica y la velocidad con la que el gobierno cumple sus promesas se encuentran entre las principales preocupaciones de los uruguayos.

El gobierno enfrenta, además, el desafío de transformar sus anuncios en resultados visibles para la población.

Cuando una administración comienza, una parte del electorado suele mantener una actitud de espera. A medida que pasan los meses, esa expectativa inicial comienza a ser sustituida por evaluaciones concretas sobre seguridad, trabajo, salarios, vivienda, salud, educación y gestión política.

La evolución de las encuestas indica que un sector creciente de la ciudadanía considera insuficientes los resultados obtenidos hasta el momento.

El interior registra una evaluación más negativa

Las mediciones anteriores también habían mostrado diferencias territoriales.

Factum detectó que la aprobación de Orsi era ocho puntos superior en Montevideo que en el interior, mientras que la desaprobación era diez puntos mayor fuera de la capital.

Esta brecha puede estar vinculada con distintas realidades económicas, laborales y sociales, aunque las encuestas de aprobación no permiten establecer una relación causal definitiva.

Para el gobierno, recuperar respaldo en el interior aparece como uno de los principales desafíos políticos, especialmente en departamentos donde el Frente Amplio históricamente encuentra mayores dificultades electorales.

Los jóvenes aparecen entre los más críticos

Factum también señaló que los ciudadanos de entre 18 y 33 años presentaban los niveles más bajos de aprobación y los mayores porcentajes de desaprobación o evaluación neutral.

El resultado refleja dificultades para consolidar el apoyo de una generación especialmente afectada por los problemas de acceso al empleo, los salarios de ingreso, el costo de los alquileres y las posibilidades de independizarse.

El desencanto juvenil representa un desafío de mediano plazo porque se trata de un sector que puede influir tanto en la opinión pública como en la movilización política y electoral.

Un escenario delicado para el gobierno

El 65% de desaprobación coloca al presidente ante el momento más complejo de su gestión desde que asumió.

El deterioro reúne cuatro componentes especialmente preocupantes para el oficialismo:

  • La aprobación cayó a su menor nivel.
  • La desaprobación alcanzó su máximo.
  • Creció el rechazo dentro del electorado frenteamplista.
  • La imagen personal del presidente también perdió respaldo.

Hasta comienzos de 2026, Orsi conservaba una ventaja importante: su popularidad personal era considerablemente superior a la evaluación de su gobierno.

La nueva encuesta indica que ese capital político también comenzó a erosionarse.

El gobierno todavía tiene margen para revertir la tendencia

Una encuesta representa el estado de la opinión pública durante un período determinado y no constituye una proyección electoral definitiva.

El relevamiento de Cifra se realizó en medio de una controversia política puntual, por lo que será necesario observar las próximas mediciones para determinar si el 65% constituye un piso transitorio o el comienzo de una nueva etapa de mayor rechazo.

La evolución dependerá, entre otros elementos, de la capacidad del gobierno para mejorar su comunicación, ordenar su agenda, reducir controversias y presentar resultados concretos en las áreas que más preocupan a la población.

También será determinante la respuesta del presidente frente a la pérdida de apoyo dentro de su propia base electoral.

La próxima medición será clave

Las siguientes encuestas permitirán saber si el rechazo se mantiene, continúa aumentando o comienza a retroceder una vez superado el impacto inmediato de la polémica por la camioneta.

Para Orsi, el principal reto ya no consiste solamente en convencer a la oposición o recuperar a los ciudadanos neutrales.

El desafío inmediato es reconstruir la confianza de una parte del electorado que lo llevó a la Presidencia y que actualmente manifiesta dudas o una evaluación abiertamente negativa de su desempeño.

El dato del 65% marca una señal de alarma para el gobierno y confirma que la administración ingresó en una etapa en la que los resultados, las decisiones y la comunicación presidencial serán examinados con una exigencia creciente.

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