Una investigación realizada con animales, seguimiento de partículas y modelos informáticos demostró que la transmisión de la tuberculosis no depende únicamente de cuánto aire se renueva. La dirección de las corrientes, las entradas, las salidas y las fugas también determinan si los aerosoles contaminados alcanzan la zona respiratoria.

Las corrientes de aire y tuberculosis mantienen una relación más compleja de lo que se pensaba. Una investigación liderada por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y UT Southwestern analizó cómo el diseño de la ventilación puede favorecer o reducir la exposición a partículas infecciosas.

El trabajo no propone eliminar la ventilación ni afirma haber encontrado una solución definitiva. Sus resultados indican que, además de renovar el aire, es necesario conocer hacia dónde se desplaza y qué partículas transporta.

Corrientes de aire y tuberculosis dentro de espacios cerrados

La tuberculosis se transmite por el aire cuando una persona con la enfermedad expulsa partículas que contienen la bacteria Mycobacterium tuberculosis.

Esto puede ocurrir al respirar, hablar, toser, estornudar o cantar. Las partículas pueden permanecer suspendidas y desplazarse por un ambiente antes de ser inhaladas por otra persona.

Los investigadores descubrieron que el recorrido depende de varios factores:

  • La ubicación de las entradas y salidas de aire.
  • La geometría y distribución del espacio.
  • La velocidad de las corrientes.
  • Las fugas existentes en puertas, paredes o sistemas de aislamiento.
  • Las corrientes generadas alrededor del cuerpo.
  • La distancia entre la fuente contaminante y la zona respiratoria.

Por lo tanto, dos habitaciones con una tasa similar de renovación pueden presentar recorridos del aire completamente diferentes.

El estudio fue realizado con animales y modelos informáticos

La investigación utilizó cobayos para estudiar la transmisión natural de la tuberculosis en instalaciones modernas de alta seguridad biológica.

Los científicos combinaron experimentos de transmisión, seguimiento cuantitativo de partículas y modelos informáticos sobre el movimiento del aire.

Los resultados mostraron que los ambientes estáticos y algunas configuraciones con flujo unidireccional excesivo impedían la exposición entre los animales.

En cambio, un flujo controlado y de baja velocidad permitió que las partículas alcanzaran a los animales receptores.

Este resultado no significa que reducir la ventilación sea más seguro para las personas. Demuestra que la velocidad y la cantidad de aire deben analizarse junto con su dirección y distribución.

El estudio fue publicado el 18 de agosto de 2026 en la revista científica mSphere.

Pequeñas fugas pueden cambiar el recorrido

Los investigadores observaron que una pequeña fuga podía modificar completamente el movimiento del aire.

En algunas configuraciones, el aire limpio se desplazaba directamente hacia la salida. De esta manera, no conseguía arrastrar las partículas contaminadas fuera del sector donde permanecían suspendidas.

Estas diferencias también pueden afectar los resultados de experimentos realizados en distintos laboratorios.

Si dos instalaciones utilizan sistemas con corrientes diferentes, los resultados biológicos pueden variar aunque los investigadores apliquen procedimientos similares.

Posibles aplicaciones en hospitales y escuelas

El trabajo plantea que los sistemas de ventilación deberían analizarse considerando las corrientes locales y no solamente el volumen total de aire renovado.

Este principio podría aplicarse al diseño o reacondicionamiento de:

  • Hospitales y centros de salud.
  • Laboratorios.
  • Escuelas y centros educativos.
  • Oficinas.
  • Residenciales.
  • Salones y espacios con gran concentración de personas.

El objetivo sería evitar que el aire potencialmente contaminado se dirija hacia la zona donde respiran otros ocupantes.

Sin embargo, todavía se necesitan más investigaciones en ambientes reales y con personas antes de convertir estos resultados en recomendaciones generales para edificios.

La tuberculosis continúa siendo una amenaza mundial

La Organización Mundial de la Salud informó que aproximadamente 10,7 millones de personas enfermaron de tuberculosis durante 2024.

Ese mismo año se produjeron alrededor de 1,23 millones de muertes, incluidas 150.000 entre personas con VIH.

La OMS considera que la tuberculosis es la principal causa de muerte provocada por un único agente infeccioso. No obstante, también recuerda que es una enfermedad prevenible y curable.

El diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el control de la exposición continúan siendo fundamentales.

La ventilación sigue siendo necesaria

Los resultados no deben interpretarse como una recomendación para cerrar espacios o reducir el ingreso de aire exterior.

La ventilación, la filtración y la extracción del aire contaminado continúan siendo herramientas importantes. El nuevo estudio agrega que también debe analizarse el recorrido que realiza ese aire.

La conclusión central es que no basta con preguntar cuánto aire circula. También hay que determinar hacia dónde se dirige, qué partículas transporta y si atraviesa directamente la zona respiratoria de otras personas.

La investigación fue explicada por MIT News. Los datos mundiales corresponden a la Organización Mundial de la Salud.

La información inicial fue publicada por Cadena del Mar.

Noticias del Este mantiene su cobertura de las principales novedades relacionadas con la salud y la investigación científica.

Fuentes: Cadena del Mar, MIT News, mSphere y Organización Mundial de la Salud.

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