La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en una nueva fase de tensión entre la noche del miércoles 11 y este jueves 12 de marzo, con ataques contra buques en el Golfo y en aguas iraquíes, nuevas amenazas del liderazgo iraní, bombardeos israelíes sobre un punto vinculado al programa nuclear iraní y un fuerte impacto económico global por la crisis energética.
Dos petroleros ardieron en Irak y se agrava la crisis marítima
Uno de los hechos más graves de las últimas horas fue el ataque a dos petroleros en un puerto iraquí, donde ambos buques quedaron en llamas tras ser alcanzados por presuntas embarcaciones explosivas iraníes. Reuters informó que al menos un tripulante murió y que, antes de ese episodio, otros tres barcos ya habían sido alcanzados en el Golfo. Además, un portacontenedores reportó un impacto cerca de Emiratos Árabes Unidos.
La presión sobre la navegación comercial venía escalando desde jornadas anteriores. Reuters detalló que entre el 1 y el 11 de marzo varios buques mercantes y petroleros fueron dañados en el estrecho de Ormuz, frente a Omán, Emiratos y Bahréin, en una cadena de incidentes que ahora profundiza el riesgo para el comercio marítimo regional.
Israel confirmó un ataque sobre un sitio ligado al programa nuclear iraní
En paralelo, el Ejército israelí afirmó este jueves que atacó en los últimos días un sitio identificado como “Taleghan”, dentro del complejo militar de Parchin, un lugar que funcionarios occidentales sospechan que está vinculado al programa nuclear iraní.
Desde Washington, Donald Trump mantuvo el tono de confrontación. El miércoles afirmó que Estados Unidos ya había “ganado” la guerra, aunque dejó claro que no pretende retirarse todavía y que quiere “terminar el trabajo”. Este jueves añadió que, aunque el alza del petróleo beneficia económicamente a Estados Unidos, su prioridad sigue siendo impedir que Irán obtenga armas nucleares.
El nuevo líder supremo iraní endureció la postura
Otro hecho central de estas últimas horas fue el primer mensaje del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, tras suceder a su padre. En ese mensaje sostuvo que el estrecho de Ormuz debe seguir cerrado como herramienta de presión y advirtió que todas las bases estadounidenses en la región deberían ser clausuradas porque serán atacadas.
La postura iraní refuerza el temor a una prolongación del conflicto y a una expansión regional todavía mayor, justo cuando Moscú reclamó este jueves que Israel y Estados Unidos detengan sus ataques y regresen a la mesa de negociación.
El impacto humanitario y económico sigue creciendo
La guerra también dejó nuevas cifras sobre su costo humano. La agencia de la ONU para los refugiados informó que hasta 3,2 millones de personas fueron desplazadas dentro de Irán desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, y advirtió que la cifra puede seguir subiendo.
En el plano económico, Reuters informó que el gobierno de Trump calculó ante el Congreso que los primeros seis días de la guerra ya le costaron a Estados Unidos al menos 11.300 millones de dólares.
A eso se suma el shock petrolero. El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, dijo este jueves que el precio del crudo difícilmente llegue a 200 dólares por barril, pero reconoció que los petroleros siguen paralizados en Ormuz y que el conflicto ya produjo la mayor interrupción de oferta petrolera de la historia, con un recorte de al menos 10 millones de barriles diarios en la producción del Golfo, equivalente a cerca del 10% de la demanda mundial.
La Agencia Internacional de la Energía confirmó además que la liberación coordinada de 400 millones de barriles de reservas estratégicas ya empezó a impactar sobre los mercados, en un intento por contener una crisis que se agravó con el cierre de Ormuz.
Un conflicto que no muestra señales de cierre inmediato
Lejos de una desescalada, las últimas 24 horas dejaron más ataques sobre infraestructura marítima, nuevas amenazas cruzadas y señales de que el conflicto sigue abierto. La combinación entre ofensiva militar, crisis energética, desplazamiento de civiles y endurecimiento del liderazgo iraní confirma que la guerra entró en una etapa de mayor riesgo regional y global.
Fuentes: Reuters y Associated Press.